Universidad Técnica Particular de Loja

José María Egas

1897-1982

José María Egas nació en Manta. Hijo de Carlos Egas Rodríguez y de Rosalía Miranda Alarcón se trasladó a Guayaquil cuando fallecieran sus padres a los 3 y 6 años de edad, respectivamente. Entonces sus tías maternas lo trajeron a Guayaquil, dónde inició sus estudios primarios en una escuela fiscal del centro de la ciudad. “En 1909 ingresa al Colegio Vicente Rocafuerte. Pocos meses después concursó en un Certamen de Poesía con su composición “Patria” y obtuvo el Primer Premio por tratarse de un soneto perfecto, conforme lo acreditaron los asombrados miembros del jurado. Colaboró en las revistas Letras y El Telégrafo Literario, bajo el pseudónimo de “Dorian Gray””[1]. En 1913 ya escribió sus primeras obras para el diario El Telégrafo Literario y en 1915 escribió el poema “Marina”, publicado en El guante, que le dio cierto renombre en el mundo literario ecuatoriano. En 1919 obtuvo su primer triunfo literario con su poema “Plegaria Lírica”, presentado en los Juegos Florales, organizados por la ciudad de Guayaquil en homenaje a las fiestas de octubre.

Seguidamente, estudiará Leyes en la Universidad de Guayaquil pero será en  la Universidad Central de Quito donde se gradúe como abogado en 1927. Egas fue un hombre polifacético: catedrático de Derecho Internacional de la Universidad de Guayaquil; catedrático de Derecho Territorial Ecuatoriano, Diplomático y Consular, de la Universidad Central; Subdirector de Límites de la Cancillería; vocal del Tribunal Supremo Electoral; y Ministro de la Corte Suprema de Justicia. Fue Miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Miembro de Número de la Academia Ecuatoriana de la Lengua y Correspondiente de la Real Academia de Madrid, y de otras instituciones y sociedades literarias de gran importancia.

“Otra faceta interesante de su vida es la musicalización de su producción que se inició en la década de los treinta con el nacimiento de la industria fonográfica en el país. “Arias Intimas”, “El Verso imposible”, “Vaso de Lágrimas”, “Invernal”, “Estancia de amor” y el más conocido de todos, el inmortal “Líndica”, calificado como la más alta expresión estética popular de la poesía ecuatoriana del siglo XX”[2].

En 1938 se instaló en Lima con su familia donde permaneciera dos años. En 1940 regresaron a Quito y desplegó una intensa labor profesional hasta el advenimiento de la Revolución del 28 de Mayo de 1.944, al amparo de la amistad del Presidente Arroyo del Río y especializándose en asuntos de visas y pasaportes para los judíos escapados de la barbarie europea. Ganó mucho dinero, dió espléndidas fiestas porque decía que el dinero hacía daño. Un año después, y tras 18 años de prolongado silencio, sacó Unción y otros poemas, recopilación de Unción, Arias Intimas y La Senda Florida. Por toda su trayectoria literaria y su gran importancia poética le otorgaron el honor de ser coronado poeta nacional en 1976. Además, ocupó numerosos cargos públicos y también fue catedrático de la Universidad de Guayaquil.

Sus otras producciones son Milagro (1951), El milagro y Otros poemas (1954), Canto a Guayaquil (1960) y Poesías completas (1972). De su poesía, cabe destacar un rasgo característico que lo diferenció de sus coetáneos: su agudo sentimiento religioso.

David Choin

 

 

[1] Adolfo Pérez Pimentel: http://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/tomo2/e2.htm

[2]   Adolfo Pérez Pimentel: http://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/tomo2/e2.htm