Universidad Técnica Particular de Loja

José de la Cuadra

1903 - 1941

Es hijo único de Vicente de la Cuadra y Bayas, comerciante guayaquileño, y Ana Victoria Vargas y Jiménez Arias, oriundos de Guayaquil y Piura, respectivamente. Nació en Guayaquil donde estudió en la escuela del profesor Marco A. Reinoso y siguió la secundaria en el Vicente Rocafuerte. En 1918 editó la revista mensual Melpómene, publicación científica y literaria trabajada con Jorge Japhel Matamoros, que solo apareció tres veces. En 1921 se graduó de bachiller y comenzó la carrera de Jurisprudencia en la Universidad de Guayaquil.

Al producirse la Revolución Juliana, fundó la Universidad Popular con cursos gratuitos para las clases pobres, que no tuvo éxito. El 26 de julio de 1925, presidió el Centro Universitario filial de Guayaquil y con motivo del Congreso de los Centros, viajó a Cuenca, fue electo Presidente de la Federación Sur de Estudiantes Universitarios del Ecuador y conoció a Inés Núñez del Arco Andrade. En 1927 se graduó de Licenciado, sustentó su tesis sobre “El Matrimonio en el Derecho Civil” e, incorporado al gremio, creó un estudio a medias con el Dr. Pedro Pablo Pín Moreno en la Avenida 9 de Octubre 228, altos de la Botica la Fe, Plaza Rocafuerte.

Abogado, profesor, político y escritor, José de la Cuadra y Vargas fue el mayor exponente del Grupo de Guayaquil y un maestro del cuento hispanoamericano. Sus principales obras son los libros de cuentos El amor que dormía (1930), Repisas (1931), Horno (1932), Guashingtón (1938); las novelas Los Sangurimas (1934), Los monos enloquecidos (1941, inconclusa por su muerte); y su decisivo ensayo para la identidad ecuatoriana: El montubio ecuatoriano (1937).

Gran amante de la naturaleza y de la gente, José de la Cuadra dialogaba horas y horas con campesinos y montubios sobre sus costumbres, leyendas y cuentos locales que, posteriormente, ficcionalizaba de tarde en su máquina de escribir con la ayuda de su esposa, Inés. Es así como encontramos en sus obras mitos y creencias enfrascados en la cotidianeidad de sus personajes.

David Choin