Universidad Técnica Particular de Loja

Federico González Suárez

1844-1917

Federico González Suárez nación en 1844 en el seno de una modesta familia compuesta del colombiano Manuel María González (que no conoció, ya que se fue a Colombia antes de que naciera) y de María Mercedes Suárez

Enfermizo, ingresó a la escuela de San Francisco a los 5 años, luego pasó a la de Santo Domingo. Posteriormente, entró al Seminario de la Compañía de Jesús donde logró graduarse mediante becas y la asistencia de órdenes religiosas. En 1872 abandonó a los jesuitas para trasladarse a Cuenca donde terminó el sacerdocio a la edad de 28 años. En la Convención de Ambato de 1878 fue elegido diputado por la provincia del Azuay. Hasta 1883 residió en la capital del Azuay pero

a raíz de la muerte de su madre abandonó la Diócesis de Cuenca en la que había servido once años bajo la protección del Obispo doctor Remigio Estévez de Toral y Flor, quién falleció poco después. González Suárez viajó a la capital y el Arzobispo doctor José Ignacio Ordóñez Lazo lo colmó de atenciones y designó Arcediano de la Catedral quítense”[1].

En la capital combatió la dictadura del general Ignacio de Veintemilla. González Súarez también realizó numerosos viajes a Panamá, a las Antillas Francesas y a Europa:

visitó Francia, conociendo muy despacio París; se detuvo en Milán y pasó a Roma, de allí se trasladó a España para estudiar muchos e importantes documentos que le servirían para su obra; Consulta de archivos de Sevilla, Madrid, Alcalá de Henares y otras ciudades más. Regresa a la América; llega a Río de Janeiro y otros lugares del Brasil. Recorre Montevideo y Buenos Aires; llega a Chile y Perú, regresando luego a su Patria[2].

En 1881, con el apoyo de su protector el Obispo Toral, apareció el Tomo Primero de la Historia Eclesiástica del Ecuador. Su famosa Historia General de la República del Ecuador, se publicó a intervalos a partir de 1890. También es autor de un Atlas arqueológico (1892) y de Hermosura de la naturaleza y sentimiento estético de ella (1908).

A finales de 1894, el papa León XIII lo nombró Obispo de Riobamba y luego Obispo de Ibarra (1895 a 1905). En 1906, Pío X lo nombró Arzobispo de Quito, pasando a dirigir la iglesia ecuatoriana hasta su muerte, ocurrida en Quito el 1 de diciembre de 1917.

El legado de Federico Gonzáles Súarez ha sido resumido en las siguientes líneas:

A él se debe, no sin traumas, la despolitización del clero ecuatoriano, históricamente unido al partido Conservador; sin embargo, se mantuvo firme en las doctrinas de sus antecesores oponiéndose a las leyes que creía iban en contra de la Iglesia, como las del matrimonio civil, el registro civil, la libertad de cultos, el divorcio y el laicismo estatal, y en educación[3].

González Suárez, sabio y santo; arquetipo del verdadero patriota, modelo excelso del Sacerdote Católico, eximio prelado, luchador infatigable en defensa de la Fe, pensador profundo, historiador eminente, sabio en ciencias eclesiásticas y profanas, literato y crítico, teólogo y filósofo; descuella entre los más ilustres hijos de nuestra América y es la cumbre más elevada entre los grandes hombres ecuatorianos[4].

[1] http://www.ecuadorprofundo.com/tomos/tomo3/u4.htm

[2] http://www.explored.com.ec/ecuador/tradicio/homb40.htm

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Federico_Gonz%C3%A1lez_Su%C3%A1rez

[4] Jaime Aguilar Paredes, Grandes Personalidades de la Patria, Ambato: Pio XII, 1979, p. 309.